La primera vez que se abrió el Molo al público

La feliz iniciativa alcaldicia del jueves 18 de septiembre de 1930

Podemos decir que se adivinó el deseo de los porteños por visitar el molo de abrigo que visto sólo de la distancia, y por la prohibición existente hasta hora para llegar hasta él, picaba más la curiosidad.
Inmediatamente de tener conocimiento el público del permiso para entrar al molo de abrigo, comenzaron a llegar numerosas familias que se es en parcían por las graderías del rompeolas, gozando del doble espectáculo del panorama marítimo y de la visión de la ciudad observada desde un plano distinto al acostumbrado.
Sin duda alguna que la ciudad observada desde el molo, adquiere características especiales que hacen más atrayente el paseo a ese sitio.
El embanderamiento general de edificios contribuía, especialmente, a provocar una perspectiva especial, adquiriendo nuestro puerto en este dia, un aspecto distinto y de muy bonito aspecto.
La proximidad de los buques de la Armada, anclados a corta distancia del molo de abrigo, proporcionaba a los paseantes, la oportunidad de verlos tan bien como si estuvieran de visita en ellos, pudiendo apreciarse en forma cómoda, las características generales de cada uno de ellos.

Transcripción del Mercurio de Valparaíso de 1930